jueves, 26 de noviembre de 2009

UNA DE LAS PELICULAS MAS EMBLEMATICAS

IKIRU DE AKIRA KUROSAWA
un homenaje a la vida

"Ikiru ", es una de las grandes realizaciones de Akira Kurosawa, una de sus cintas imprescindibles, altamente apreciada y alabada tanto por la crítica como por los incondicionales seguidores del arte del Emperador del cine japonés.


Sin embargo, es uno de los trabajos de Kurosawa menos conocidos por el gran público. "Ikiru" es una historia corriente, normal, que habla de las situaciones ordinarias, y de la desesperación de personajes comunes y contemporáneos ante el advenimiento de la tragedia.

La apuesta es valiente, y no porque fuera la primera vez que Kurosawa recogía en sus fotogramas el drama de la angustia existencialista del hombre de hoy.

En este sentido, es tan elocuente como grotesco el chiste que circula por la oficina y que Toyo Odagiri lee a sus compañeros al inicio de la película: “Nunca he cogido un día libre porque no quiero que se den cuenta de que pueden arreglárselas sin mí”.


Quedan denunciadas la excesiva jerarquización de las instituciones públicas y la infravaloración de cualquier iniciativa individual que no salga de la cabeza los principales cargos públicos, así como la fastidiosa política de “escurrir el bulto”, que redunda en una lamentable atención al ciudadano. Aun hoy, pocos directores hay en Japón que se atrevan a atacar con tanto acierto y sutileza a la vez a las administraciones niponas y las relaciones laborales, dos dimensiones de la sociedad japonesa que siguen gozando de un carácter casi tabú para la mayoría de los creadores del país del Sol Naciente.

El elemento temático central del filme es la angustia existencial de Kanji, un hombre que ha descubierto al final de sus días que no ha sido nada y que, si no pone remedio urgentemente, morirá sin ser nada, sin que su existencia quede revestida del necesario lustre trascendental para poder decir que vivió y que su paso por este mundo importó. Cuando vemos películas como Vivir, asistimos a una exposición brillante y contrastada sobre la miseria y la grandeza del hombre de hoy: el “no somos nadie” batiéndose en crudo duelo con el “todo es posible si nos lo proponemos”. Y es que eso es, en definitiva, vivir. Ni más ni menos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario